jueves, 16 de mayo de 2013

Alcàsser. Continúa la búsqueda.




Tras la excursión a Granada, la presencia en los medios, los rastreos en los alrededores y el reparto de trípticos con las fotografías de las niñas por toda Europa, mediante la ayuda de transportistas, Fernando García no olvidó pedir ayuda a las instituciones.





Con tal fin, Fernando García, Fernando Gómez, Rosa Folch y el alcalde de Alcàsser, Ricart Gil, se reunieron a las cinco de la tarde del día 2 de diciembre de 1992 con el ministro del Interior, José Luis Corcuera.

Fernando García declaró: "... Vamos a pedirle colaboración total y más medios, si cabe, para poder encontrar a las niñas. Lo que no queremos es que se le de carpetazo al asunto, y ese es el mensaje principal que queremos transmitirle a Corcuera... Aunque tenemos cuerda para rato y no pensamos desistir hasta que las encontremos. Nuestra impresión ahora es buena, porque todos estamos y están pendientes. De todas formas, a Dios le pido que esto acabe ya".

Corcuera se comprometió a consultar con el director general de la Guardia Civil la posibilidad de aumentar el número de efectivos dedicados al caso.






Ese mismo día 2, Fernando anunció su intención de pasar las Navidades con una pancarta en la puerta del Palacio de Justicia si la Audiencia de Valencia no reabría el sumario por el triple crimen. Porque el 27 de noviembre la sección segunda de la Audiencia había acordado la conclusión del sumario, desestimando la solicitud de análisis de varios pelos, formuladas por las acusaciones particular y popular.

Francisco Granados, delegado del Gobierno en Valencia, anunciaba el 7 de diciembre que un grupo de ocho agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se habían desplazado a Valencia para formar un equipo especial dedicado en exclusiva a la investigación del caso. Se les unirían guardias de la 311 Comandancia y III Zona de la Guardia Civil, de los cuarteles de Patraix y Benimaclet.

El jueves, 24 de diciembre, el presidente del Gobierno, Felipe González, habia invitado a los padres de las niñas a un desayuno en el palacio de la Moncloa, para expresarles su solidaridad y darles ánimos. En la reunión también estuvo presente el alcalde de Alcàsser.

El jefe del ejecutivo prometió toda la ayuda para poner en marcha iniciativas como la divulgación de las fotos de las niñas por Europa y países árabes.

Ricart Gil dijo que el presidente del Gobierno se había mostrado humano y que se sentía solidarizado con las familias, al tener también una hija de catorce años.




Mientras tanto, seguían recibiéndose cientos de llamadas, procedentes de todos los puntos de España, en las que se aseguraba haber visto a las niñas. Los investigadores comprobaron muchas de ellas. Seguían la búsqueda de forma caótica, recurriendo a videntes y comprobando absurdos testimonios telefónicos, sin atenerse a lo principal: las declaraciones de los testigos, la comprobación de dichos testimonios y la reconstrucción de los hechos. ¿O sí que lo hicieron y no les gustó lo que averiguaron?

"¿Quién sabe dónde?" emitió otro programa antes de Nochebuena, aunque no sirvió para que se aportaran nuevas pistas. Se decidió realizar otro en el que se contara cómo habían pasado esos días las tres familias. Días que deberían haber sido felices y con la presencia de todos, pero que más que nunca reflejaban las ausencias de las tres niñas de modo insoportable.




Se hizo el rodaje en el interior de las habitaciones de las niñas, mostrando sus objetos personales, por si veían el programa y sentían nostalgia, en el caso de que se hubieran marchado por propia voluntad. Miriam y sus zapatillas de ballet con el cartel "la danza es arte"; Desirée y su gato, sus patines nuevos; Toñi y sus caretas de cerámica y aquél póster de la serie de televisión "Sensación de vivir"...

Estos planos se acompañaron de la lectura de una carta a los Reyes Magos pidiéndoles que se cumplieran los deseos de todo el mundo.

El encargado de leerla, con la autorización de Fernando García, resultó ser Martín, el hermano pequeño de Míriam, de ocho años.

Y sentado a la mesa de la sala de estar de su casa, Martín comenzó a leer:

“Queridos Reyes Magos:

Os escribo esta carta después de pensarlo mucho. Me llamo Martín y soy de Alcácer, un pueblo de Valencia. Y desde el 13 de noviembre de 1992 están desaparecidas mi hermana Míriam y sus amigas Desirée y Toñi.

Desde ese día el pueblo vive angustiado y nuestros padres no nos dejan ir solos al colegio.

La tristeza es tanta que este año no se han iluminado las calles para la Navidad.

Para que no estemos tan tristes, el Presidente del Gobierno, Felipe González, recibió a mis padres y a los de Desirée y Toñi el día de Nochebuena en el Palacio de La Moncloa de Madrid.

Para mis padres, mis hermanos y para los padres de Desirée y Toñi y sus familias esta Navidad no ha sido Navidad. La ausencia de ellas se ha dejado sentir en nuestras casas. Ya os dije que no os iba a escribir. Pero ahora lo he pensado mejor y lo hago para pediros que nos ayudéis a buscar a Míriam, Desirée y Toñi.

Vosotros que camináis por todo el mundo llevando regalos, bien podíais buscarlas y traérnoslas como obsequio en estas fiestas.

Sería estupendo que le prestarais a Míriam, Desirée y Toñi vuestra estrella para que les indicara dónde está el camino a casa.

Posdata:

En vez de sello, al sobre le he puesto una pegatina con sus fotos para que así podáis identificarlas mejor.”



Fernando, Miriam y Martín García Iborra.

Pero la lectura de la carta sólo sirvió para recibir una riada de llamadas con testigos que veían a las niñas por todas partes de España, a la misma hora y en el mismo día. Al menos fue otro paso en el camino. Todo el mundo estaba pendiente de Miriam, Toñi y Desirée y ya nunca iban a ser olvidadas.

Fernando no paraba, seguía interviniendo en los medios. Prensa, radio, televisión. Al principio pensaba que las niñas no estarían muy lejos de Alcàsser. Como empezaba a creer que las habían sacado del país, hizo editar carteles en seis idiomas y los distribuyó mediante los camiones de fruta que hacían rutas de exportación.

También se le ocurrió la idea de utilizar un programa informático que alterara los peinados, el color del pelo, el maquillaje y otros complementos para que la gente pudiera hacerse una idea del cambio de fisonomía que pudieran haber experimentado las niñas, lo que podría facilitar su búsqueda. Aunque el proyecto de Fernando se llevó a cabo, por falta de tiempo nunca llegó a emitirse en televisión.

Fernando dijo que vivían la Navidad como cualquier otro día normal, sin realizar ningún tipo de celebración especial, para suavizar el sufrimiento de la pérdida de Miriam y su ausencia en la mesa que ocupaba todos los años la familia con motivo de las fiestas.

El tiempo pasaba. El infausto año 1992 concluyó y la búsqueda tenía que seguir de algún modo en aquel enero de 1993. Había que buscar nuevas ideas para conseguir encontrar a las niñas.

4 comentarios:

LkN dijo...

¿Por casualidad no sabrás cual es el título o el tema del cuadro a la espalda de Felipe Gonzalez?. Es solo una curiosidad.

¿Por qué en tantas ocasiones se "enmarcan" los presidentes con dos columnas?. Hasta las lámparas parecen colocadas aposta.

Anónimo dijo...

Como se puede comprobar en la fotografía que aparece en el siguiente enlace...

http://www.gentedelpuerto.com/2010/11/29/848-jose-luis-garcia-ruiz-catedratico-de-derecho-constitucional/

... en 1988 estaba la misma mesa, los mismos sofás y las lámparas pero el cuadro era distinto. Es poco probable que se colocase a propósito para esa reunión o que tenga algún significado especial... ¿?

N. Nozick dijo...

También me fijé en el cuadro, pero la fotografía es demasiado mala como para intentar averiguar de qué cuadro se trata. Tengo otra en color, que subiré al post, pero está tomada desde un lateral y no se observa el cuadro. Quizás haya alguien que lo sepa y nos pueda sacar de dudas.

N. Nozick dijo...

Hay grupos y personas a quienes les encanta la simbología. No se puede descartar.