lunes, 20 de abril de 2015

Anabel Segura. La película del churrero y el fontanero 01.




Nunca he secuestrado a nadie y, por el momento, no tengo intención de hacerlo. Pero no creo que haga falta ser un profesional del secuestro para comprender que es necesario un mínimo plan para llevarlo a cabo. Hay que elegir una víctima cuya familia pueda pagar el rescate que se va a solicitar (lo que implica tener información detallada sobre dicha familia); analizar las rutinas de la persona elegida, sus familiares y conocidos; determinar una fecha y hora para realizar el rapto; contar con las personas y los medios adecuados para ello; preparar una ruta de escape y quizás un cambio de vehículo; tener un lugar adecuado para mantener retenida a la persona secuestrada; acordar cuándo se va a mantener el primer contacto con la familia y el medio mediante el que se va a realizar; fijar un lugar para el cobro del rescate y un medio seguro para recoger el dinero y huir sin ser detenidos, etc. etc. No es una tarea fácil, ni muchísimo menos.

Nuestro famoso dueto churrero-fontanero (Muñoz-Ortiz) o, si se se quiere, la temible tríada Emilio-Felisa-Cándido no habían planeado nada de nada. Entraron en La Moraleja y secuestraron a la primera chica que vieron por allí haciendo footing. No sabían si era una empleada doméstica o la hija del Presidente del Gobierno. Después se pasaron horas dando vueltas con la furgoneta empleada en el secuestro, propiedad de uno de ellos -hábil maniobra- y, finalmente, mataron a la secuestrada en una fábrica de ladrillos abandonada. Una obra maestra del crimen. Y, para terminar su astuto plan, no consiguieron cobrar ni una peseta del rescate.

Para detener a estos tres cantamañanas fue necesaria una labor policial de investigación que duró dos años y medio. ¿En serio?

Todo el caso era tan absurdo, que daba para un libro. Y, después de terminar el de Gloria Martínez Ruiz, empecé con el de Anabel. No iba a tener un título muy original, pero sí muy indicativo: "Secuestro en La Moraleja".

El boceto del libro llegó a tener 228 páginas, y entonces tuve que parar a raíz de la creación del Grupo de Las Sombras en facebook, del que ya no formo parte.

No sé si llegaré a terminar el libro, que pensaba publicar en Amazon de forma digital (en formato kindle) pero, por si resulta de interés, en la próxima entrada del blog se presentan los dos primeros capítulos.

Espero que os gusten. Un par de capítulos bastan para que aparezcan varias dudas con respecto a la "versión oficial" que nos intentaron colar dos años y medio después del día del secuestro.

6 comentarios:

Carmen p dijo...

Deseando estoy leer el resto del libro. Si lo publicas ya tienes compradora. Ademas con todos los detalles que incluyes uno se hace una imagen mental del ambiente, el momento en que ocurrio, incluso lo que pudo sentir la desgraciada victima.. La victima, esa gran olvidada en el proceso penal español. Por cierto, fontanero quizas si que hubo..pero no uno cualquiera, el Fontanero Mayor del Reino!

Alba G. dijo...

Hola Nozick, felicidades por tu trabajo, te sigo desde hace tiempo :)
M gustaría saber más sobre el libro d Gloria y sobre este tb ;) un abrazo y gracias!!!

N. Nozick dijo...

Muchas gracias! El libro de Gloria lo puedes conseguir en el siguiente enlace:
https://www.dropbox.com/s/5i4pofascrlda5c/Libros.%20Nozick.%20La%20Desaparicion%20De%20Gloria%20Martinez%20Ruiz%20V3.1.pdf?dl=0

En cuanto al de Anabel, si alguna vez lo publico, lo comentaré en el blog.

Otro abrazo y gracias a ti.

N. Nozick dijo...

Muchas gracias. Si alguna vez publico en libro en amazon, será gratuito si amazon me lo permite. Tienes razón en lo de la fontanería, pero parece que no hace falta tener mucha imaginación. Nos creemos todo.

Anónimo dijo...

Felicidades por tu extraordinario trabajo, Nozick!!!, Cuanto más leo de tu blog más alucinado estoy con el trabajo que has hecho. Muchas gracias. Da mucha satisfacción saber que, a pesar de las ruedas de molino con que nos quieren hacer comulgar los medios y demás, hay gente que no se rinde y sigue luchando por saber la verdad.

N. Nozick dijo...

Muchas gracias por los ánimos.

Saludos cordiales.