miércoles, 24 de junio de 2015

Angustias Roldán Fernández.




Angustias Roldán Fernández tenía catorce años y vivía en el barrio barcelonés de El Carmel. Tenía un hermano llamado Manuel, que acabaría teniendo problemas de drogadicción y terminaría en la Modelo.

La familia, de etnia gitana, la sustentaba la madre, Angustias Fernández, que se ganaba la vida limpiando escaleras.

Su hija era una niña de 1,55 m. de estatura, pelo castaño, morena y de ojos castaños y achinados. Solía vestir vaqueros y era de complexión rolliza. Iba al colegio Sant Antoni de Padua, en la calle Pedrell. Una niña que jugaba a las gomas en la Plaza Pastrana, pero que se fue un día a la discoteca Roxy, diciéndole a su madre que volvería a las nueve y media. Había quedado con una de sus primas, pero nunca llegaron a encontrarse. Fue un triste 24 de mayo de 1987.

La madre lo contaba así, en el diario La Vanguardia:

"Era domingo. Le di 400 pesetas para que se fuera al baile y ya no la he vuelto a ver más. Por una sabia que me ha echado las cartas, sé que no llegó  a entrar en la discoteca. Se la llevaron a la fuerza, a mitad de camino. La sabia me dijo que ahora está por la costa, trabajando en bares de mujeres malas."

El País ofrecía una versión algo distinta:

'Era domingo y quedó con una sobrina para ir a bailar. Le di 400 pesetas. Le dije: Angustitas, ven a las nueve. Ella me dijo: A las nueve y media, mamá. Y hasta ahora. Yo tengo esperanza de ver a mi hija. Me han hecho las pruebas de los genes dos veces para ver si era algún cadáver. Para mí que está viva y en una secta. Sueño mucho con ella. A veces la veo contenta y a veces muy seria. Y nunca habla, se retira de mí'.


Angustias Fernández, la madre.


Los rumores hablaban de un hombre mayor, de que trabajaba en un club... El caso es que, un año después, seguía sin saberse nada de ella. La prensa resaltaba el desconsuelo de sus familiares y proporcionaba un teléfono para recabar información.

Veinticinco años después, tras haber buscado a su hija sin descanso, Doña Angustias falleció. Sus últimas palabras fueron: "¿Y mi hija?"




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Fuentes:



La Vanguardia, Jueves, 16 de junio de 1988.
http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE08/HEM/1988/06/16/LVG19880616-032.pdf

La Vanguardia, Domingo, 19 de junio de 1988. Ahora vuelvo:
http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.com/LVE08/HEM/1988/06/19/LVG19880619-031.pdf

El Periódico. Miércoles, 3 de octubre de 2012. Desaparecidos, un drama oculto para la sociedad:
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/desaparecidos-drama-oculto-para-sociedad-2217309

El País, 25 de agosto de 2002. ¿Dónde está mi hijo?:
http://elpais.com/diario/2002/08/25/sociedad/1030226401_850215.html

2 comentarios:

  1. Qué pena de madre.... :__( Que cosa más triste

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  2. Que lastima que unas personas caigan en el olvido y no se siga haciendo presion para que se encuentren. Si el gobierno tuviera que gastarse tantos millones en buscar a todos los que desaparecen, mejor estaria invirtiendo en seguridad ciudadana, combatir el crimen, mucha menos corrupcion y fraude y tener buenos equipos de rescate mientras aun se pueden salvar a esas personas desaparecidas. Si estuviera viva, ojala algun dia ella de la voz, salga del antro donde este y tenga la ayuda para tener una vida digna. A veces pienso que las mafias de pedrastas etc siguen teniendo fuerza por dos razones: una porque todo el mundo que las quiere encontrar las encuentra menos la policia porque no interesa a alto nivel y dos porque las leyes, los medios tecnologicos y economicos de la policia van muy por detras de los medios de esas mafias.

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